En esta entrevista Dr. Valentini Konstantinidouuna experta de genómica nutricional nos cuenta muy honestamente lo que puede y no puede hacer hoy en día la nutrigenética. Valentini, de origen griega, después de una larga carrera investigando las interacciones entre genes y nutrientes, se dedica ahora a su proyecto de negocio –DNAnutricoach– con el cual quiere acercar los beneficios de la nutrigenética a la sociedad.

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Fotos de Miquel Ràmia

Hola Valentini, tienes un larga carrera de investigación en nutrigenética y nutrigenómica…  ¿cómo te has acercado a estos temas? 
Empecé a estudiar la nutrición como una herramienta de la biomedicina en la prevención de las enfermedades, sobretodo los beneficios del aceite de oliva virgen extra y de la dieta mediterránea el año 2001 cuando visité por primera vez Barcelona. Ese momento coincidió con la primera decodificación del genoma humano (Human Genome Project) y era demasiado temprano para poder incorporar datos genéticos en los estudios. Solo más tarde, en mi tesis doctoral, empecé a estudiar los cambios de la expresión de nuestros genes después de consumir a largo plazo la dieta mediterránea y aceite de virgen extra, y fue una sorpresa descubrir cuánto los genes están influenciados por la nutrición (nutrigenómica). Con mis últimos estudios postdoctorales, en el grupo del profesor José María Ordovás (IMDEA, Madrid), profundizamos mejor el concepto de nutrigenética, o sea el estudio de las variaciones en el genoma que pueden explicar las diferentes relaciones y respuestas que cada persona tiene con la comida.

¿Y cómo has llegado a tu empresa DNAnutricoach?
Siempre he tenido una inquietud acerca del impacto de los resultados científicos en la sociedad. Los resultados de nutrigenética y nutrigenómica  tienen que llegar a influenciar a la gente y ayudar a tomar decisiones. Además necesitaba contar la verdad de la genómica nutricional para contrastar las falsas expectativas del público. Así nació el proyecto de DNAnutricoach, que ahora es una marca registrada española: trabajamos para que cada persona pueda tener conocimientos nutrigenómicos reales. Los avances, sobre todo en biomedicina, llegan muchas veces con promesas exageradas – por ejemplo que lo van a curar todo o que se va a adelgazar de manera milagrosa –  y quizás están montando un mito más que hace más daño. La nutrigenética  y la nutrigenómica tienen un gran potencial; lo que se conoce hasta ahora hay que aplicarlo de manera precisa y cuidadosa teniendo bien claro que no podemos dar informaciones ciertas ni generalizadas en el 100% de los casos.

¿Qué tipo de expectativas falsas tiene el público? ¿Qué no puede hacer hoy en día la nutrigenética?
El público suele esperar soluciones rápidas, fáciles y milagrosas. Por ejemplo, en el caso de la obesidad, el público suele culpar los genes y espera que  un análisis nutrigenético le hará perder todo el sobrepeso que desea. Eso no es así por muchas razones. Además, todavía no estamos en el momento de poder personalizar las recomendaciones nutricionales de manera muy precisa, con cantidad en gramos o nutrientes específicos. Los estudios de nutrigenética son muy caros no solo porque necesitan presupuestos altos sino porque requieren mucho tiempo: necesitan de seguir durante largo plazo a un gran número de individuos para poder llegar a significaciones estadísticas. También hace falta verificación y replicación de los resultados. Además, hay muchos factores medioambientales de por medio que son muy difíciles de controlar – aun así hay algunos resultados prometedores en grupos más pequeños, de alrededor de unas 7000 personas, como el caso muy interesante del estudio español PREDIMED.

¿Entonces en qué nos puede ayudar la nutrigenética? ¿Nos puedes explicar algunos casos reales?
Pues muchos casos son de personas que no quieren ni perder peso ni están enfermas. Son personas que se preocupan de su salud y bienestar, quieren cuidarla y mantenerla. Un análisis nutrigenético puede ayudar por ejemplo personas que se entrenan para maratones y que suelen acostumbrarse a tener un dolor permanente y niveles de inflamación bastante altos. Para solucionar ese tipo de molestias, dolores e inflamaciones en los tendones y/o en las partes blandas, generalmente se le recomienda un reposo absoluto, lo cual no se sigue siempre. En algunos casos, y eso depende de algunas variaciones en genes específicos (SNPs), se puede ayudar a la recuperación a través de la alimentación, por ejemplo comiendo más cantidad de verduras crucíferas o más omega-3 (cuidado que son ejemplos). En algunos casos hemos llegado a quitar el dolor y la inflamación en un par de meses sin dejar de correr o entrenar.

Todo eso ya se hacía a través del conocimiento empírico: con un buen historial de la persona, un nutricionista puede sugerir cambios en la dieta pero sobretodo necesita ver cómo reacciona el cuerpo a estos cambios para asegurarse y/o modificar sus recomendaciones. La nutrigenética es una herramienta que añade más información – por ejemplo las  predisposiciones – y permite dar un cuadro más completo desde el inicio sin la necesidad de pasar por la fase de ¨prueba¨. Por eso en DNAnutricoach no ofrecemos sólo un análisis nutrigenético, porque éste, solo, hace poco. El coaching ayuda a tener en cuenta toda las variables de una persona y le permite encontrar los buenos hábitos más adecuados a su bienestar.  Además, para poder aplicar los resultados, se necesita a alguien que acompañe en los cambios recomendados, que a veces cuestan mucho, y que realice una correcta interpretación de los resultados. Por ejemplo, hay personas que están convencidas de estar obesas porque tienen una predisposición genética, y eso les quita la motivación de intentar perder peso. Un análisis nutrigenético que descarte esa predisposición se convierte en un incentivo tan fuerte, que permite cambios reales en su estilo de vida. Con el coaching ayudamos y acompañamos a la persona de pasar de un simple conocimiento a una experiencia y hábito real.

¿Y qué crees que nos reserva el futuro de la nutrigenética? ¿Dónde llegaremos?
No creo que lleguemos a una personalización precisa y segura al 100% solo con la nutrigenética, porque hay muchas variables en juego. Nuestra salud es un puzle complejo de muchos factores – entre estos la nutrición y la genética. Pero hay también los mecanismos neurológicos y psicológicos, variables medioambientales, el microbioma de cada persona y muchas cosas que estamos descubriendo todavía. Solo la sinergia entre nutrigenética y otras informaciones nos ayudará a entender ese puzle y a ser más precisos con las precauciones para prevenir los problemas de salud y estar bien.

¿Qué te gustaría conocer secuenciando y interpretando tu ADN?   
Pues, yo ya tengo un ejemplo real – porque por mi trabajo he podido hacer mi propia secuenciación. Esto ha tenido un impacto muy real en mi vida: me ayudó a dejar de fumar. Siempre decía que lo haría en un momento indefinido en el futuro, como mucha gente me imagino, pero la información en mis genes me hizo cambiar de perspectiva y actuar de inmediato.  No es fácil dejar estos hábitos, y mucho menos si se trata de hábitos de muchos años, pero la motivación es tan grande que se fijó en mí la idea de no volver a ser fumadora. Recomiendo mucho este tipo de análisis porque nuestro ADN lleva una riqueza de conocimiento sobre nosotros que no tiene precio ni iguales. Aunque ahora no podemos descifrar por completo toda esa riqueza de información, nuestro ADN no va a cambiar y en un futuro se podrán añadir más y más interpretaciónes de los datos genéticos.