Los seres humanos, a lo largo de muchas generaciones, han evolucionado dietas específicas, de acuerdo con restricciones ambientales y culturales. Por ejemplo, el vegetarianismo, que hoy en día crece en las culturas occidentales, ha sido desde siempre la dieta estándar en la India y en otras culturas y tradiciones (el jainismo, el hinduismo, el budismo …). Teniendo en cuenta la estrecha relación entre nutrición y ADN, no es difícil imaginar que las dietas han influenciado el ADN humano a lo largo de la historia. ¿Podemos reconocer algunas de estas influencias hoy en día?

Este tema fue investigado por un equipo de científicos de la Universidad de Cornell (EE.UU.) que estudió la composición genética (genotipo) en poblaciones vegetarianas tradicionales de la India, comparándolas con otras no vegetarianas. Sus resultados apuntan hacia una predisposición genética que las poblaciones vegetarianas desarrollaron a través de la evolución para favorecer su dieta.

Los vegetarianos tienen acceso a una gama de nutrientes diferente de los carnívoros. Esto es particularmente evidente en el metabolismo de los ácidos grasos. Dos de ellos (ácido linoleico – LA y el ácido alfa-linolénico – ALA) se consideran esenciales porque el cuerpo no los puede producir; el único acceso a ellos proviene de los alimentos, principalmente de las plantas. LA y ALA son necesarios para la salud humana, ya que son el punto de partida para crear otros ácidos grasos especializados (ácidos grasos de cadena larga poliinsaturados – AGPIcl), conocido también como ácidos grasos omega-3 y omega-6, respectivamente si se derivan de ALA o LA.

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Los enzimas FADS1 y FADS2 son los responsables de la conversión de los ácidos grasos LA y ALA en los diferentes productos AGPICL; sin embargo, el grado de conversión es generalmente bajo. Quien come carne y marisco puede superar tal ineficiencia a través del consumo de estos alimentos que ya contienen los AGPICL más complejos; por el contrario los vegetarianos solo ingieren los dos ácidos grasos esenciales ALA y LA y deben obtener los AGPICL casi exclusivamente a través de la conversión enzimática que ocurre dentro de las células de sus cuerpos. De hecho, para los vegetarianos, una alta actividad de los enzimas FADS representa una ventaja para obtener una cantidad adecuada de AGPICL. La investigación científica ha identificado una versión del gen FADS2 que es particularmente frecuente en las poblaciones tradicionalmente vegetarianas. Tal versión del gen, el alelo I, tiene una inserción de una región (22 pares de bases) que mejoran la expresión de la enzima FADS1 y por consiguiente tiene un mayor grado de conversión del ácido graso esencial LA, derivado de plantas, en el omega-6 AA, que se encuentra en la carne. La otra versión del gen, sin la región insertada (supresión, alelo D) lleva a una capacidad de conversión más baja. Las personas que poseen dos copias del alelo I (genotipo II) tenían una ventaja adaptativa entre los asiáticos del sur debido a su dieta a base de plantas y que explica su alta frecuencia. Sin embargo un exceso de ácidos grasos omega-6 es también peligroso, por lo tanto para aquellas personas con genotipo II es mejor ceñirse a una dieta vegetariana para evitar la agregación de demasiadas fuentes de omega-6.

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Este estudio fortalece la idea que una dieta depende de la composición genética de cada persona y también propone que en en línea general podría ser más útil atenerse a la dieta de nuestros antepasados ya que esta ha influenciado la evolución de nuestros genes.