Ya hemos visto que la relación entre los alimentos y el ADN es bastante estrecha… pero el ADN puede también  convertirse en un ingrediente extra en nuestra cocina. Simplemente hay que seguir esta sencilla receta-tutorial y con un poco de alcohol y zumo de piña tendrás un vaso lleno de ADN (lo siento, no piña colada).

Primero necesitas un poco de material orgánico con bastante ADN, por ejemplo plantas como fresas o plátano. ¿Por qué estas dos? Porque sus células son 1) relativamente fáciles de romper favoreciendo la liberación del ADN que esta dentro del núcleo y 2) contienen una gran cantidad de ADN. De hecho, estos frutos, como muchas otras plantas, son poliploides: tienen muchas copias de un conjunto de cromosomas, de la misma manera que los seres humanos tienen dos copias de 23 cromosomas. Por ejemplo el plátano tiene 3 copias de un conjunto de 11 y la fresa 8 copias de un conjunto de 7 … Eso es un montón de ADN!

Sin embargo, como asistente especial del equipo de cocina, necesitamos bromelina, una enzima del zumo de piña que desenreda los hilos de ADN y les permite de flotar libremente en el agua. Por último, resulta muy útil añadir un poco de alcohol de alta graduación. Esto no sólo añade una chispa al extracto jugoso, también ayuda el ADN a agregarse, formando una burbuja blanca visible al ojo humano.

¿Suena rico? Bueno, pero puedes hacer un brindis con ADN.